¿Se está dejando atrás a las pymes en la transición justa?

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Robert Marinkovic

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En el periodo previo a la Cumbre sobre la Acción Climática de las Naciones Unidas y la Asamblea General de las Naciones Unidas, que tendrán lugar en septiembre en Nueva York, la OIE examina el modo en que una transición justa podría suponer una mera aspiración en lugar de un proyecto factible para las pymes de no contar con apoyo adicional.

A medida que la temporada de huracanes comienza de forma trágica en el Atlántico Norte, la agenda climática ocupa un lugar central en las elecciones presidenciales de EE. UU. Yendo aún más lejos, movimientos liderados por jóvenes activistas de todo el mundo instan a los gobiernos a actuar para revertir el cambio climático; los intensos incendios del Amazonas también están catalizando el clamor público que piden actuación a nivel mundial; y las olas de calor y las temperaturas récord están poniendo en evidencia la repercusión del cambio climático de una manera fácilmente identificable.

En este contexto y con la creciente presión por revertir con celeridad las tendencias actuales relacionadas con el clima, el concepto de una transición justa se está consolidando como un marco general para abordar el cambio climático y lograr el desarrollo sostenible a través de un proceso justo y aceptable desde el punto de vista social (para consultar un resumen histórico –en inglés– de calidad sobre este concepto, consulte el siguiente enlace). Los inversores y las instituciones de inversión están comenzando a prestar atención a esta agenda y ya se han elaborado unas directrices detalladas para garantizar que la transición justa se convierte en una realidad mediante la inversión adecuada.

La transición justa ofrece la tentadora promesa de lograr beneficios económicos mediante la protección del medioambiente y la reducción del cambio climático, al mismo tiempo que garantiza que los trabajadores y las empresas reciben la protección necesaria en dicha transición. El concepto ha sido incluido de manera oficial en el Acuerdo de París sobre el cambio climático como un principio importante. Fue ganando adeptos y, varios años después, más de 50 Estados Miembro expresaron su compromiso en pro de una transición justa en la Declaración de Silesia en la COP24 celebrada en Katowice.

Se trata de un concepto bastante amplio. Numerosas partes interesadas lo utilizan desde diferentes perspectivas y, como tal, no cuenta con una definición única y fija; no se considera como un «conjunto inamovible de normas, sino como una visión y un diálogo sobre una agenda compartida por empresas, trabajadores y gobiernos, que necesita negociarse y aplicarse en sus contextos geográficos, políticos, culturales y sociales», según el IISD (Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible).

Se supone que se aplicará a través de unos principios rectores; al tratar con aspectos del empleo en las «transiciones justas», a menudo se usan las Directrices de política de la OIT para una transición justa en este contexto y se consideran legítimas debido al consenso tripartito con el que se elaboraron. Sin duda, no se trata de una tarea sencilla. Pese a que se continúa avanzando en ello y muchos agentes se están comprometiendo a actuar y a destinar recursos, y han comenzado a esbozar principios, algunos señalan la existencia de grietas en el sistema (más información –en inglés– aquí, aquí y aquí).

No obstante, muy a menudo se olvida que la «transición justa» no solo se aplica a las grandes empresas multinacionales. La transición justa trata, sobre todo, de los pequeños protagonistas, las pequeñas y medianas empresas (pymes), que tienen problemas para adaptarse si no cuentan con ayuda, incentivos y apoyo.

La OIE considera que no se está prestando la atención necesaria a las pymes en lo referente a la transición justa y la conversión hacia la sostenibilidad. Las pymes representan alrededor del 90 % de todas las empresas. Segun el Banco Mundial, contribuyen de forma significativa al PIB y desempeñan un papel crucial en la creación de empleo. Las pymes oficiales contribuyen con hasta un 45 % del empleo total y hasta un 33 % del PIB en las economías emergentes (fuente). Son el núcleo económico mundial. Por lo tanto, se precisa mucha más ambición para establecer las disposiciones institucionales y los entornos propicios que garanticen que también pueden adaptarse y prosperar.

Medidas internacionales para apoyar a las pymes

La OIT es consciente de su importancia en el tejido económico y, por ello, está trabajando en la creación de un marco que ofrezca un mayor apoyo a las pymes. Algunos puntos y recomendaciones clave se señalan en un documento de 2015 elaborado por la Comisión sobre pymes y creación de empleo de la CIT. Existen varios obstáculos para las pymes y estos son, a menudo, de carácter informativo, financiero y/o institucional. La OCDE también reconoce la importancia de las pymes en el logro de los ODS y su papel clave en la transición justa. El Índice de Políticas para pymes de esta organización hace un seguimiento de los marcos políticos y del apoyo explícito para las estas empresas, con una dimensión específica para las políticas ambientales.

Un elemento crítico para el éxito en la transición justa de las pymes es la creación de capacidad. Los gobiernos y los agentes de la sociedad civil deben hacer todo lo posible por ofrecer el marco, los incentivos y la creación de capacidad adecuados para las pymes, con el fin de garantizar que estas puedan prosperar durante la transición. Algunos de los indicios hasta el momento señalan que las pymes tienen dificultades para aplicar cualquier tipo de medida, aspecto que tiene sentido considerando el complejo entorno económico de muchos contextos locales y las realidades de una pequeña empresa. Un estudio de 2010 sobre empresas norteamericanas y europeas concluyó que «un tercio de las empresas más pequeñas cuentan con una estrategia de sostenibilidad definida, y un 23% adicional pretende desarrollar una en los próximos dos años». El acceso a la financiación a menudo se evalúa como el mayor de los obstáculos y ya se ha publicado un análisis importante sobre el estado de la cuestión (un ejemplo excelente, con gran cantidad de información al respecto, es el documento «Perspectivas de competitividad para las pymes» del Centro de Comercio Internacional).

No obstante, no existen datos sobre los esfuerzos actuales ni sobre el progreso y las medidas reales que las pymes están llevando a cabo en todo el mundo. Hay numerosos estudios de caso y ejemplos individuales, pero las estadísticas agregadas en relación con los ODS en concreto, son escasas. Pese a todo, la región de la ASEAN está realizando esfuerzos ejemplares por apoyar a las pymes en su «transición justa». Uno de los países destacados es Singapur: más de 100 000 pymes, el 70 % del total en dicho país, utilizan programas de apoyo empresarial, impartidos por el organismo y los centros gubernamentales de desarrollo empresarial. El Gobierno de Singapur ha elaborado un plan nacional sobre crecimiento verde, «Sustainable Singapur Blueprint 2015», en el que figura la repercusión medioambiental de las pymes. Otra historia de éxito y un ejemplo práctico del modo en que las estas empresas pueden recibir ayuda son las incubadoras y las aceleradoras de empresas en África. Estas ofrecen financiación, asesoramiento y seguimiento empresarial, formación, y han contribuido a la creación de un entorno creciente y dinámico para las empresas emergentes y las pymes en África.

La OIE ha estado trabajando en estas cuestiones durante mucho tiempo y ha ofrecido aportaciones y perspectivas empresariales a las Directrices políticas de la OIT para la transición justa (los nombres de los empleadores participantes figuran al final del documento). Esto se refleja en los numerosos puntos del documento en los que se menciona la importancia de las pymes, el entorno propicio para las empresas y el papel que el sector privado puede desempeñar.

Además, la OIE también ha realizado aportaciones al documento técnico de la CMNUCC sobre una transición justa, y muchos de los puntos de esas aportaciones siguen siendo pertinentes hoy en día. Por último, la OIE también participó en la creación de la Declaración de Bahrein, que exige la actuación gubernamental para apoyar la transición hacia empresas sostenibles, y ha publicado recientemente junto con la Confederación Sindical Internacional un llamado conjunto a los gobiernos en pro del aumento de las medidas relativas a los ODS.

Antes de la celebración de la Cumbre sobre la Acción Climática de las Naciones Unidas, debemos garantizar que el diálogo en torno a la transición justa se centra más en apoyar a las pymes de la vida cotidiana, que constituyen el grueso de la economía mundial, así como en el modo de lograr que sean más resilientes y conscientes de los cambios necesarios, y estén preparadas y sean capaces de afrontar el desafío.

* Nota de la editora: el texto del presente blog fue escrito originalmente en inglés. Si bien algunos de los enlaces proporcionados como apoyo en el documento original han sido adaptados para ofrecer al lector la oportunidad de obtener cierta documentación sobre la materia en español, la mayoría de enlaces se han mantenido en el idioma original.