Qué son las Normas Internacionales del Trabajo de la OIT

Las Normas Internacionales del Trabajo (NIT) de la OIT son instrumentos jurídicos, elaborados por los mandantes de la OIT (gobiernos, empleadores y trabajadores), que establecen principios y derechos básicos en el trabajo. Estas normas pueden ser convenios, tratados internacionales jurídicamente vinculantes que los Estados Miembro de la OIT pueden ratificar; o recomendaciones, que funcionan como directrices no vinculantes. En muchos casos, un convenio establece los principios básicos que deben poner en marcha los países que lo ratifican; si bien una recomendación conexa también puede ser autónoma (no vinculada a ningún convenio).

Las NIT son aprobadas en la Conferencia Internacional del Trabajo (CIT) y los Estados Miembro deben presentarlas a su autoridad competente (por lo general, el parlamento) para su examen. En el caso de los convenios, el examen está enfocado a la ratificación. Los países que ratifican un convenio se comprometen a aplicarlo en la legislación y la práctica nacionales, así como a informar sobre su aplicación al sistema de control periódico de la OIT de forma regular. Pueden iniciarse procedimientos de quejas y reclamaciones contra los países que violan un convenio que ellos mismos han ratificado.

A finales de junio de 2018, la OIT había aprobado 189 convenios, 205 recomendaciones y 6 Protocolos, que cubren un amplio conjunto de cuestiones laborales. Entre los ámbitos que abarcan las NIT figuran: los derechos humanos fundamentales, la seguridad y la salud en el trabajo, los salarios, el tiempo de trabajo, las políticas y promoción del empleo, la orientación y la formación profesional, el desarrollo de competencias, las categorías específicas de trabajadores, la administración e inspección del trabajo, la protección de la maternidad y la seguridad social, los pueblos tribales e indígenas y los trabajadores migrantes.

El Consejo de Administración de la OIT ha reconocido como «fundamentales» los ocho convenios que se citan a continuación, ya que cubren temas considerados como derechos y principios fundamentales en el trabajo: Convenio sobre la libertad sindical y la protección del derecho de sindicación, 1948 (núm. 87); Convenio sobre el derecho de sindicación y de negociación colectiva, 1949 (núm. 98); Convenio sobre el trabajo forzoso, 1930 (núm. 29); Convenio sobre la abolición del trabajo forzoso, 1957 (núm. 105); Convenio sobre la edad mínima, 1973 (núm. 138); Convenio sobre las peores formas de trabajo infantil, 1999 (núm. 182); Convenio sobre igualdad de remuneración, 1951 (núm. 100); y Convenio sobre la discriminación (empleo y ocupación), 1958 (núm. 111).

Los principios de estos convenios también están recogidos en la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo (1998). En 1995, la OIT inició una campaña para lograr la ratificación universal de estos convenios fundamentales.

Por qué son las NIT pertinentes para las empresas

Las NIT están dirigidas a los gobiernos; no obstante, también son pertinentes para las empresas por los siguientes motivos:

  • Las empresas se ven afectadas por las NIT a través de la legislación nacional. Cuando un país ratifica un convenio, este instrumento establece el marco para la legislación y la práctica nacionales sobre un tema determinado. Si la legislación y la práctica nacionales no cumplen con el convenio, esta situación puede dar lugar a nuevas leyes laborales, enmiendas de las leyes vigentes o nuevas directrices de aplicación. Como consecuencia, las empresas pueden verse obligadas a modificar sus prácticas laborales, lo que implicaría importantes costes y medidas administrativas.
  • Incluso si la legislación nacional no acoge a las NIT, el contenido de los convenios colectivos puede inspirarse en estas normas.
  • Las NIT pueden ser una fuente pertinente de orientación práctica para las empresas, en aquellas áreas que no están amparadas por la legislación nacional o los convenios colectivos. Muchas empresas que operan a nivel internacional han tenido en cuenta las NIT, o la Declaración de la OIT de 1998, al elaborar sus códigos de conducta y otras iniciativas de conducta empresarial responsable. Las iniciativas mundiales para la participación voluntaria de las empresas, como el Pacto Mundial de las Naciones Unidas, basan sus principios de trabajo en estas fuentes. Las partes interesadas empresariales del Pacto Mundial se comprometen a trabajar en su consecución mediante sus estrategias empresariales y operaciones cotidianas. Los Acuerdos Marco Internacionales (AMI) negociados entre Federaciones Sindicales Internacionales (GUF, por sus siglas en inglés) y empresas multinacionales, suelen hacer referencias específicas a los convenios fundamentales de la OIT.

En vista de lo anterior, los empleadores deben desempeñar un papel clave en la OIT y a nivel nacional, para formular, poner en marcha y supervisar las NIT. Asimismo, deben garantizar que la perspectiva empresarial se tiene en cuenta debidamente, así como las necesidades de las empresas de todos los tamaños y que operan en diferentes ámbitos geográficas, sectores económicos y marcos sociales. Junto con los gobiernos y los trabajadores, los empleadores son responsables de que tanto las NIT como su puesta en marcha sean equilibradas, realistas y significativas.

Cuál es la postura de la OIE sobre las NIT

Las NIT no son la respuesta a todos los problemas que surgen en el lugar de trabajo, y no deben utilizarse únicamente para abordar cuestiones laborales fundamentales en las que tienen una gran repercusión. Las NIT solo deben aprobarse cuando entran en juego principios inalterables y existe un amplio consenso entre los mandantes de la OIT sobre la necesidad de una normativa a nivel internacional.

Según el punto de vista de la OIE, las NIT solo proporcionarán beneficios económicos y sociales cuando:

  • Se concentren en establecer unas reglas mínimas pertinentes a escala mundial, en lugar de buscar una armonización internacional a unos niveles idealizados.
  • Ofrezcan orientación realista y factible a países con falta de experiencia en normas laborales.
  • Sean lo suficientemente flexibles para acoger las diferencias en cuanto a niveles de desarrollo y evolución de las necesidades, en particular, en el contexto del debate sobre el futuro del trabajo.
  • Se basen en una evaluación exhaustiva de su posible repercusión.

Las ventajas de las NIT dependen en gran medida de una aplicación equilibrada y de un ejercicio razonable de los derechos que contemplan. El ejercicio de estos derechos debe respetar el entorno social y económico, el bien común y los derechos superiores de otros individuos y grupos. En concreto, las necesidades competitivas de las empresas deben recibir la debida atención durante la puesta en marcha de las NIT, ya que las empresas son la fuente que genera el empleo y, por tanto, el lugar de aplicación de dichas normas.

Cómo influye la labor de la OIE en relación con las NIT para la promoción de la agenda empresarial

La OIE presta sus servicios a más de 150 organizaciones empresariales nacionales en todo el mundo, a través del Grupo de Empleadores de la OIT, entre otros. Para ello, nuestra organización: 

  • Solicita las opiniones de las empresas sobre los temas que deben considerarse (y lo que es más importante, sobre aquellos temas que deben dejarse a un lado) en la actividad normativa. 
  • Prepara, asesora y orienta al Grupo en los siguientes debates en los que participan gobiernos y trabajadores, para garantizar que las perspectivas de las empresas se reflejan en los debates, resultados y el seguimiento que la Oficina de la OIT lleva a cabo.
  • Acompaña y orienta al Grupo, una vez que se determina la necesidad de un convenio y/o recomendación, en la redacción del instrumento, con el fin de garantizar la viabilidad empresarial en caso de que este último fuera aprobado.
  • Dota a las organizaciones empresariales con los medios necesarios a nivel nacional cuando se produce una aprobación, a fin de contar con una postura fundamentada en lo que respecta a la ratificación y la puesta en marcha. Asimismo, ofrece perspectivas sobre las implicaciones jurídicas, sociales y económicas de la ratificación, y expone las implicaciones para la creación de empleo de las empresas y del sector privado. Las organizaciones de empleadores, por lo tanto, también serán capaces de asesorar a sus propios miembros sobre las implicaciones para las operaciones empresariales.
  • Prepara, asesora y orienta a los empleadores del Mecanismo de Examen de las Normas de la OIT para garantizar que la OIT cuenta con un corpus de normas internacionales del trabajo actualizadas y pertinentes para el mundo del trabajo, y que reconoce la necesidad de empresas sostenibles.
  • Alienta y aconseja a los miembros que realicen aportaciones a los organismos de control de la OIT sobre la aplicación de convenios ratificados en la legislación y en la práctica, de manera que las perspectivas de los empleadores nacionales se tengan debidamente en cuenta en la evaluación de cumplimiento.