Qué es la ISO

La ISO es una organización no gubernamental con sede en Ginebra. Se trata de una red de organismos nacionales de normalización que elabora y publica normas internacionales. Desde su fundación en 1946, la ISO ha elaborado más de 20 000 normas internacionales y documentos relacionados. La financiación de la ISO proviene de las cuotas abonadas por los miembros nacionales y de la venta de las normas.

Por qué es la ISO pertinente para las empresas

La ISO se encarga de elaborar normas que abordan diferentes cuestiones y que abarcan casi todas las industrias, desde la tecnología hasta la seguridad alimentaria o la sanidad; y que van desde la especificación del producto, hasta la gestión de la calidad, la gestión del desarrollo sostenible, etc. Estas ayudan a armonizar las normas técnicas entre los países y contribuyen a mejorar la credibilidad de las empresas frente a los consumidores y el público en general. Las normas ISO no son únicamente de naturaleza técnica: la ISO se ha expandido a áreas de trabajo relacionadas con asuntos sociales y laborales, como la responsabilidad social (ISO 26000) o la salud y la seguridad en el trabajo (ISO 45001). Las normas ISO no pretenden ser documentos jurídicamente vinculantes, sino una herramienta de uso voluntario para las organizaciones o empresas. Sin embargo, existe el riesgo de que, una vez publicada la norma, los actores de la industria y las instituciones gubernamentales puedan imponerlas a los contratistas o proveedores (a través de la contratación pública), lo que significaría que la decisión de usar las normas ISO dejaría de ser voluntaria. 

Cómo colabora la OIE con la ISO

Grupos de expertos de todo el mundo elaboran las normas ISO mediante un proceso de consenso dentro de las comisiones técnicas. Estas comisiones están formadas por representantes de ONG, del gobierno, de la industria y de otras partes interesadas, presentados por los miembros nacionales de la ISO. Cuando la comisión llega a un consenso, se comparte un borrador con todos los miembros de la ISO para que puedan aportar sus observaciones. Como miembro intermediario, la OIE defiende los intereses de los empleadores y alza la voz de las empresas en estos grupos de trabajo. 

Cómo influye la colaboración de la OIE con la ISO en la promoción de la agenda empresarial

Además de la participación en las reuniones de la comisión técnica de la ISO, la OIE colabora con sus miembros durante todo el proceso aportando información y orientación actualizadas, en particular cuando se requiere una votación ISO. El mejor modo de influir de manera formal en la labor de la ISO es, en efecto, por medio de los representantes nacionales. El acuerdo sobre el borrador final depende del voto de esos miembros nacionales. Debido a su condición de observador, la OIE no puede votar, pero sí puede aportar comentarios. Por lo tanto, es importante que las organizaciones de empleadores y miembros de las empresas participen en su grupo nacional intermediario de la ISO, para que de este modo garanticen que el resultado final sea aceptable para empresas de todos los tamaños y sectores. Asimismo, la OIE puede emprender una acción conjunta con su homólogo cuando existan intereses comunes sobre cuestiones relacionadas con los sindicatos.