Los empleadores apoyan el trabajo decente en las cadenas mundiales y nacionales de suministro

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Mthunzi Mdwaba

Vicepresidente de la OIE para la OIT

Matthias Thorns

Secretario General Adjunto

La Organización Internacional del Trabajo ha de adoptar una perspectiva más coherente y estratégica en relación a las cadenas mundiales y nacionales de suministro, para responder mejor a las necesidades de los gobiernos, trabajadores y empleadores. El portavoz de los empleadores en la OIT, Mthunzi Mdwaba, expone la perspectiva de los empleadores sobre este tema.

Las cadenas mundiales de suministro han sido la base de la economía global y han estimulado el crecimiento económico y la creación de empleo desde los albores del siglo XXI. Hay estudios que demuestran que, entre sus beneficios, se encuentran promover que los empleos de la economía informal pasen a la economía formal, reducir los niveles de pobreza y estimular el emprendimiento. También promueven y mejoran el desarrollo de competencias, la productividad y la competitividad, que son ingredientes esenciales para generar una mayor participación de hombres y mujeres en el mercado de trabajo.

Aunque se reconozcan estos beneficios, hay casos flagrantes y trágicos en los que las normas del trabajo no se respetan y en los que se pone en riesgo la vida de los trabajadores en ciertas cadenas de suministro. Garantizar la salud y la seguridad en el trabajo es responsabilidad conjunta de empleadores, gobiernos y trabajadores. Sin embargo, fortalecer las normas del trabajo en las cadenas de suministro no guarda relación con que un producto o servicio cruce fronteras, ni con que haya una «brecha normativa» que salvar a escala internacional.

¿Cuál es, pues, el reto? El informe de 2018 del Grupo de Trabajo sobre empresas y derechos humanos para la Asamblea General de las Naciones Unidas responde de forma bastante completa a esta pregunta: «La dificultad más grande sigue siendo la falta de liderazgo del Gobierno para resolver las deficiencias en materia de gobernanza. Una cuestión fundamental es que los Gobiernos anfitriones no cumplen con su obligación de proteger los derechos humanos, ya sea por no aprobar una legislación que se ajuste a las normas internacionales del trabajo y derechos humanos, o por aprobar leyes que no son compatibles ni efectivas para la aplicación de leyes que protejan a los trabajadores y las comunidades afectadas». Estas declaraciones subrayan que no estamos ante una brecha de gobernanza a nivel internacional, sino una falta de implantación y aplicación a nivel nacional.

Esto se alinea con el informe del año pasado sobre trabajo infantil y trabajo forzoso en las cadenas mundiales de suministro redactado por la Alianza 8.7, un partenariado mundial dedicado a culminar la meta 8.7 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. El informe determina que la amplia mayoría de casos de trabajo infantil y trabajo forzoso no están relacionados con las cadenas mundiales de suministro, sino que su origen es nacional. De hecho, en el África Septentrional, por ejemplo, el 91 % del trabajo infantil ocurre en exclusiva a escala nacional. En consecuencia, al priorizar el déficit de trabajo decente en las cadenas mundiales de suministro, se corre el gran riesgo de pasar por alto las cuestiones ligadas a las cadenas nacionales de suministro. Por otro lado, si se atajan las causas subyacentes al déficit de trabajo decente de un país, saldrán beneficiados tanto los trabajadores de empresas centradas en el mercado nacional como los de aquellas empresas centradas en la exportación.

Muchos de los retos ligados a las cadenas de suministro son cuestiones sistémicas, como el trabajo infantil, el trabajo forzoso, la discriminación y el incumplimiento de las normas de seguridad en el trabajo. Estas son cuestiones que no puede resolver una única empresa de forma aislada. Además, estrategias como jugar a culpar a los demás solo retrasa que se pase a la acción. Hace falta una colaboración constructiva entre trabajadores, empleadores y gobiernos, y la próxima reunión técnica sobre la consecución del trabajo decente en las cadenas mundiales de suministro de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) nos puede brindar la oportunidad de conseguirla. Estamos dispuestos a trabajar con el resto de mandantes para encontrar soluciones prácticas y duraderas a los retos vinculados al trabajo decente en las cadenas de suministro tanto nacionales como mundiales.

Los empleadores reclamamos una mayor gobernanza

Las empresas deben cumplir la ley y respetar los derechos humanos y laborales, y deberían aprovechar su influencia para instar a sus socios a que hagan lo propio, por ejemplo, por medio de códigos de conducta e iniciativas de fomento de capacidades.

Pero las empresas no pueden aplicar la ley. Los empleadores llevamos mucho tiempo solicitando a los gobiernos nacionales un mayor apoyo para aplicar la legislación nacional en vigor y las normas internacionales del trabajo a las que se adhirieron.

Los empleadores consideramos que hay que desplegar más esfuerzos para responder a las causas subyacentes al déficit de trabajo decente en países con problemas de gobernanza y desarrollo, tales como la pobreza, el trabajo informal y la corrupción.

Fomentar la capacidad de los gobiernos para abordar el incumplimiento de las normas nacionales del trabajo fomentará de forma considerable la protección de todos los trabajadores en las cadenas mundiales y nacionales de suministro. Si solo se atendiese a los trabajadores de las cadenas mundiales de suministro, no estaríamos protegiendo más que al 10 o 15 % de la fuerza de trabajo. Los países que hacen valer el estado de derecho en las cadenas mundiales y nacionales de suministro atestiguan que no hace falta una legislación específica sobre las cadenas de suministro para fortalecer la implantación de las normas del trabajo.

Los empleadores estimamos que la OIT puede liderar los esfuerzos destinados a aprovechar las oportunidades de trabajo decente en las cadenas de suministro y subsanar las carencias a través del desarrollo de una estrategia y un plan de acción integrales, fortalecer la coordinación institucional y reforzar los programas en vigor que estén dando frutos para integrar cuestiones relativas a las cadenas de suministro.

Los empleadores esperamos con ansia la reunión técnica sobre la consecución del trabajo decente en las cadenas mundiales de suministro de la OIT de esta semana. La OIE y sus 159 socios de 150 países estamos comprometidos de pleno con hacer que esta reunión sea todo un éxito, y lo más importante, con encontrar soluciones duraderas al déficit de trabajo decente en las cadenas mundiales y nacionales de suministro.