Empresas y Derechos Humanos

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Matthias Thorns

Secretario General Adjunto

En el Día Internacional de los Derechos Humanos (10 de diciembre), la OIE y sus más de 150 Organizaciones Empresariales afiliadas continuarán abordando con determinación los riesgos que puede plantear para los derechos humanos la actividad empresarial y sus causas subyacentes.

El 75.º aniversario de las Naciones Unidas, que tendrá lugar el próximo año, da pie a reflexionar sobre los logros y los desafíos actuales de la organización, y puede que también, más concretamente, sobre los derechos humanos. No cabe duda de que en demasiados países de todo el mundo los derechos humanos se ignoran e infringen, pese a que han transcurrido más de 70 años desde que se firmó la Declaración Universal de los Derechos Humanos. El Informe Anual de 2019 elaborado por Human Rights Watch resume las principales cuestiones en materia de derechos humanos de más de 90 países y territorios de todo el mundo. Necesitamos acelerar con urgencia el ritmo de actuación para garantizar que los derechos humanos se protegen, en todas partes y para todos.

El desafío principal reside en encontrar la manera de salvar las distancias entre el nivel mundial y el local. El informe de 2018 del Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas para la Asamblea General destaca: «La dificultad más grande sigue siendo la falta de liderazgo del Gobierno para resolver las deficiencias an materia de gobernanza. Una cuestión fundamental es que los Gobiernos anfitriones no cumplen con su obligación de proteger los derechos humanos, ya sea por no aprobar una legislación que se ajuste a las normas internacionales del trabajo y de derechos humanos, o por aprobar leyes que no son compatibles, o bien por no aplicar leyes que protejan a los trabajadores y las comunidades afectadas». El desafío no viene dado por la existencia de una brecha de gobernanza a nivel mundial, sino por las deficiencias en materia de aplicación y cumplimiento a nivel local.

Contar con una buena gobernanza, así como garantizar que la legislación esté en consonancia con las normas internacionales en materia de derechos humanos, también son cuestiones clave para fomentar la responsabilidad de respetar los derechos humanos. Docenas de países, por ejemplo, criminalizan la homosexualidad, lo que dificulta enormemente que las empresas creen lugares de trabajo sin estigma y en los que los trabajadores sean libres de expresar quienes son. Los gobiernos deben mostrar que realizan mayores esfuerzos en el cumplimiento integral de sus compromisos internacionales en materia de derechos humanos. Los derechos humanos no son una cuestión en la que se pueda escoger. Es importante lograr que los mecanismos de control de las Naciones Unidas tengan un mayor impacto y demuestren una mayor solidez a fin de aumentar la presión sobre los gobiernos para acelerar las reformas y mejorar sus registros sobre derechos humanos.

Existe un fuerte vínculo con la informalidad, concretamente, en lo que respecta a los derechos laborales. Más del 60% de los trabajadores de todo el mundo trabajan en la economía informal y, en algunos países y sectores, esta cifra alcanza el 80 o 90%. Tal vez lo más significativo sea que la informalidad no ha disminuido con el tiempo, es más, sigue creciendo en muchos países. Es en la economía informal donde los déficits de trabajo decente y los riesgos en materia de derechos humanos alcanzan sus cuotas más altas.

En 2015, la Conferencia Internacional del Trabajo adoptó una recomendación sobre la transición de la economía informal a la economía formal (Recomendación núm. 204 de la OIT). Por lo tanto, hemos alcanzado un amplio consenso mundial sobre lo que debe hacerse. Sin embargo, las acciones que se llevan a cabo siguen siendo insuficientes, y la cuestión de la informalidad, además, dista mucho de ser el centro de atención en los debates a nivel internacional. Necesitamos enfrentarnos a este problema tan evidente si deseamos progresar en la creación de un entorno propicio para los derechos humanos. Las medidas que deben adoptarse son muy amplias y también incluyen cuestiones relacionadas con los derechos de propiedad, el derecho de sociedades, la legislación laboral y fiscal, la corrupción, entre otras. Aplicar un enfoque compartimentado a los derechos humanos no ayudará a abordar las causas profundas de los riesgos y violaciones que estos sufren.

Las federaciones de empleadores desempeñan un papel importante de apoyo y promoción de la aplicación de los derechos humanos en general, y de los Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre las empresas y los derechos humanos en particular. Dicho papel se materializa a través de la sensibilización y el aprendizaje entre homólogos de sus miembros empresariales; el compromiso con sus gobiernos; y con la intención de responsabilizar a los gobiernos a nivel nacional e internacional. En 2015 la comunidad mundial de empleadores reafirmó su compromiso de promover los derechos humanos y los Principios Rectores de las Naciones Unidas, además de los instrumentos pertinentes.

En el Día Internacional de los Derechos Humanos, la OIE y sus más de 150 Organizaciones Empresariales afiliadas continuarán abordando con determinación los riesgos que puede plantear para los derechos humanos la actividad empresarial y sus causas subyacentes.