El trabajo decente como vía para reducir la pobreza mundial

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Matthias Thorns

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La OIE pide reducir las barreras al trabajo decente para acelerar la reducción de la pobreza en el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza.

Más de 700 millones de personas –el 10 % de la población mundial– aún viven en condiciones de pobreza extrema según las Naciones Unidas. Han de vivir con menos de 1,90 $ al día. Pese a que en las últimas décadas haya habido un gran y encomiable progreso en materia de erradicación de la pobreza, la cifra sigue siendo demasiado alta y exige medidas urgentes. Es intolerable que haya personas sometidas a la pobreza extrema y a sus factores asociados, como la inseguridad alimentaria, el hambre y la malnutrición.

El trabajo es esencial para que las personas salgan de la pobreza, pues les brinda la oportunidad de ganarse la vida y colmar sus aspiraciones y objetivos personales. En lugar de combatir la pobreza como síntoma, hemos de garantizar que más personas encuentren trabajo en la economía formal. El ODS 8 sobre empleo, trabajo decente y crecimiento económico es esencial para lograr el ODS 1 relativo a la reducción de la pobreza. Un mercado laboral abierto, dinámico e inclusivo es la piedra angular para afrontar el desafío del desempleo.

Empleo de mujeres y jóvenes

En general, las mujeres tienen menos probabilidades de formar parte de la población activa y tienen mayor riesgo de trabajar en empleos vulnerables. Estudios del Banco Mundial indican que 104 economías siguen impidiendo a las mujeres tener ciertos trabajos por el simple hecho de ser mujeres. En 18 economías, los maridos tienen derecho a impedir que sus mujeres trabajen. Otro de los motivos subyacentes de la posición vulnerable de las mujeres en el mundo del trabajo es la eduación. Las mujeres jóvenes conforman el 59 % de la población joven analfabeta a nivel mundial. Promover el empoderamiento económico de la mujer y la igualdad de oportunidades y de educación no solo es una forma de garantizar el cumplimiento de los derechos humanos de la mitad de la población mundial, sino que también impulsará la erradicación de la pobreza extrema.

Suele decirse que el trabajo por sí solo no garantiza una vida digna. De hecho, nueve de cada diez trabajadores jóvenes en países de bajos ingresos y dos tercios de los trabajadores jóvenes en países de ingresos medios trabajan en la economía informal. No podemos quedarnos de brazos cruzados. En el sector informal, hay un mayor riesgo de sufrir malas condiciones de trabajo. Además, cuando no se contribuye a la seguridad social por medio de los impuestos, se limita la capacidad de los estados de establecer sistemas de protección social adecuados, lo que contribuye a la pobreza extrema.

Pasar de la economía informal a la economía formal

La lucha contra la economía informal es un tabú cuando se busca la receta para promover el desarrollo y el trabajo decente. Aunque la OIT adoptó la Recomendación 204, una norma internacional para afrontar la economía informal, no se ha prestado la suficiente atención a esta cuestión ni ha habido suficiente interés en afrontarlo de forma adecuada. No podremos avanzar lo suficiente en los ODS si no afrontamos el reto de la economía informal.

Un libre comercio acordado como forma de crear empleo

China ha protagonizado en gran medida la reducción de la pobreza extrema en las últimas décadas, y es un ejemplo de país que aprovecha al completo las oportunidades de crecimiento, desarrollo y creación de empleo que brinda el comercio global. Numerosos estudios confirman la importancia del comercio internacional para lograr empleos productivos y trabajo decente, sobre todo entre los más desfavorecidos. No obstante, las crecientes reservas ante el comercio global y la tendencia proteccionista en auge amenazan con socavar no solo el sistema comercial internacional, sino también los logros económicos y sociales adquiridos, sobre todo en materia de erradicación de la pobreza.

Cada 17 de octubre se celebra el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, que nos recuerda que un contexto laboral propicio, la igualdad de oportunidades, los entornos empresariales favorables, la buena gobernanza y el comercio internacional no son fines en sí mismos, sino que son un medio para lograr objetivos más fundamentales, en particular, para sacar a la gente de la pobreza. La OIE, como voz internacional de las empresas, seguirá promoviendo marcos, normas e iniciativas que combatan de raíz las causas de la pobreza. Nos comprometemos a trabajar con todas las partes implicadas, en particular con los gobiernos, para la consecución de los ODS.