Comunicado de prensa de la OIE: Presentación del Informe de la Comisión Mundial de la OIT sobre el Futuro del Trabajo

El Informe de la Comisión Mundial de la OIT sobre el Futuro del Trabajo proporcionará la base para iniciar el diálogo y el debate de la «Comisión Plenaria» de la CIT de 2019.

Ginebra (Sala de Prensa de la OIE) – La Comisión Mundial de la OIT sobre el Futuro del Trabajo presentó hoy su Informe en la Organización Internacional del Trabajo (OIT), lo que marca el inicio oficial del año del centenario de la OIT.

(Desplácese hacia abajo para seguir leyendo)

 

El Sr. Mthunzi Mdwaba, Vicepresidente de los Empleadores del Consejo de Administración de la OIT, junto con el Presidente de la OIT y los demás Vicepresidentes del Consejo de Administración, fueron nombrados participantes ex officio. Al igual que los otros miembros de la Comisión, trabajaron a título personal, sin representar a sus respectivos grupos. No obstante, los intereses que estos protegen en el Consejo de Administración de la OIT influyeron en sus opiniones.

 

Los participantes ex officio no son firmantes del informe

Dada la condición especial de los participantes ex officio y el papel concreto que desempeñan en el Consejo de Administración de la OIT, se decidió que estos no firmaran el informe final, lo cual quedó claramente establecido en su página 84.

El Sr. Mthunzi Mdwaba, en calidad de participante ex officio, realizó los siguientes comentarios generales:

«Es para mí un honor haber formado parte de este proceso. Los debates de la Comisión Mundial han sido muy inspiradores y sumamente estimulantes gracias al gran nivel de sus miembros y a las ambiciosas tareas que debíamos acometer.

El Informe refleja la complejidad de las cuestiones en juego de manera adecuada, al reconocer las notables oportunidades que ofrecen las tecnologías avanzadas, así como sus desafíos. Los miembros de la Comisión llevaron a cabo la ardua tarea de presentar propuestas de actuación concretas y realistas, que serán aplicadas en todo el mundo y a diferentes niveles de desarrollo.

Aceptamos este difícil desafío, para el que hemos reunido nuestras fortalezas con miras a visualizar el modo de alcanzar nuestras ambiciones para el próximo siglo.

Considero que se realizaron grandes esfuerzos para lograr este objetivo, teniendo en cuenta que nadie puede predecir lo que va a pasar en 100 años. No obstante, cabe destacar que, pese a que algunas de las recomendaciones son prácticas y están orientadas al futuro, otras son una mera aspiración y difíciles de aplicar a corto plazo.

En particular, apoyo encarecidamente las recomendaciones que piden el fortalecimiento del aprendizaje permanente y su enfoque en las competencias, que apoyan a «las personas a través de las transiciones al futuro del trabajo», refuerzan las políticas de igualdad de género, «fortalecen los sistemas de protección social» teniendo debidamente en cuenta su sostenibilidad, y las que promueven la representación colectiva y el diálogo social. Estas ya forman parte de las prioridades de las empresas.

Pese a su valiosa intención, hay otras recomendaciones que precisan una mayor precisión y reflexión. Así, me distancio de estas recomendaciones: de la que establece una «Garantía Laboral Universal» y de la que plantea una «mayor soberanía sobre el tiempo», dada la inviabilidad de tales propuestas y la falta de claridad sobre los posibles medios de financiación. Asimismo, la recomendación que propone «instaurar un sistema de gobernanza internacional de las plataformas digitales de trabajo que establezca y exija que las plataformas (y sus clientes) respeten ciertos derechos y protecciones mínimos» es sumamente compleja.

Respecto de la recomendación sobre la redefinición de las estructuras de incentivos empresariales para la puesta en marcha del programa centrado en las personas, no existe una propuesta adjunta destinada a crear incentivos para las empresas con el fin de que prosperen en el futuro e inviertan en tecnología.

Además, pese a las sugerencias y los textos concretos ofrecidos sobre esta importante cuestión, no se reconoce el papel positivo del sector privado en el futuro del trabajo, su capacidad y potencial para contribuir a que aquellos que trabajan en el sector informal pasen a formar parte del sector formal mediante la economía colaborativa; generar producción y empleo aprovechando el progreso tecnológico; crear redes mundiales y plataformas; colaborar con las universidades y con otras instituciones educativas para promover la innovación; y ayudar a elaborar métodos y programas de formación.

Asimismo, el Informe está dirigido a los gobiernos, las organizaciones de trabajadores y de empleadores, las empresas, las personas y la sociedad civil en general. El público al que se dirige está claro; no obstante, las recomendaciones requieren medidas por parte de los gobiernos y las empresas principalmente, por lo que dejan a un lado a las demás partes interesadas en lo que podría haber sido una oportunidad para desarrollar sus propias responsabilidades y desempeñar un papel activo en el futuro del trabajo.

Para finalizar, el Informe constituye una valiosa aportación para iniciar el debate en la Conferencia Internacional del Trabajo de 2019. Estamos deseosos de comenzar con las negociaciones sobre el documento resultante, que definirá el modo en que los miembros de la OIT, y la OIT como institución, deben aprovechar las oportunidades y afrontar los desafíos que plantea el futuro del trabajo».

En la sección «Recursos» encontrarán:

  • El Informe de la Comisión Mundial de la OIT sobre el Futuro del Trabajo.
  • La Nota de orientación de la OIE sobre el Informe de la Comisión Mundial de la OIT sobre el Futuro del Trabajo.
  • La intervención del Sr. Mthunzi Mdwaba en la presentación del Informe de la Comisión Mundial de la OIT sobre el Futuro del Trabajo (disponible en inglés).

No duden en contactar con Alessandra Assenza, Consejera Principal de la OIE, si tienen alguna pregunta al respecto.