A través de sus organizaciones miembros, la OIE integra la mayor red mundial del sector privado. Unas de las misiones de la OIE sigue siendo el fortalecimiento de sus miembros, tanto en lo que se refiere a su capacidad para representar eficazmente los puntos de vista de sus miembros ante los gobiernos y otros interlocutores, como en lo que atañe a la mejora de sus niveles de prestación de servicios a los miembros.
Las organizaciones de empleadores se enfrentan en la actualidad a muchos y distintos desafíos. Los continuos cambios y acontecimientos que se producen en el mercado de trabajo - envejecimiento de la población, mi gración, nuevas presiones competitivas con la aparición de nuevas agrupaciones de empresas, etcétera - no son sino una muestra de los problemas a los que se enfrentan.
El tipo de servicios que las empresas esperan recibir de las organizaciones de empleadores también está evolucionando continuamente, y las tendencias recientes a apartarse de la negociación centralizada, e incluso de la negociación colectiva, han repercutido, y seguirán repercutiendo, sobre la prestación de servicios tradicionales. También el movimiento sindical está afectado por cambios externos e internos, lo que también impacta en el papel tradicional que asumen ciertas organizaciones de empleadores, especialmente en lo que se refiere a la negociación y, cada vez más, en lo que atañe al diálogo social.
Este entorno cambiante significa que «lo internacional» afectará cada vez más directamente a «lo nacional». Una de las consecuencias inmediatas de ello ha sido el cambio del terreno en el que se trata de ejercer influencias, con un gran incremento de la importancia de las organizaciones regionales e internacionales.
Aunque últimamente sean más evidentes los cambios del entorno donde las empresas desarrollan sus actividades, también hay que considerar las consecuencias de los mismos en la capacidad de algunas organizaciones de empleadores. Cada vez más, las organizaciones de empleadores tienen que hacer frente, y seguirán haciéndolo, a una compleja y variada gama de cuestiones que les afectan cotidianamente y que requieren una reacción instantánea.
El creciente proceso de integración regional ha conllevado un fortalecimiento de las organizaciones regionales de empleadores, y a este respecto se produjo durante el año un incremento notable de la colaboración entre estas y la OIE. En Europa, la UNICE sigue siendo un interlocutor de la mayor importancia y valía para la OIE, no sólo en relación con los debates políticos que tienen lugar en Europa, sino también en relación con cuestiones de política mundial. En América, la OIE continuó a trabajar a través de CEATAL en las actividades de la OEA. También se reforzaron las relaciones con los grupos de los empleadores de Asia y África, la Confederación de Empleadores de Asia y el Pacífico (CAPE) y la Confederación Panafricana de Empleadores (PEC), y la OIE colaboró con otras organizaciones subregionales en relación con numerosas iniciativas conjuntas.