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Declaración
En junio de 1998, la Conferencia Internacional del Trabajo adoptó en Ginebra la Declaración relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo. La adopción de esta Declaración, que recibió el apoyo decidido de los representantes de los empleadores en la OIT, tuvo lugar tras años de discusiones en el plano internacional acerca de las consecuencias de la mundialización de la economía y el papel de las normas laborales fundamentales internacionalmente reconocidas. La Declaración y su seguimiento es una nueva e importante herramienta práctica de la OIT para promover el progreso social en el mundo moderno y hacer frente a las violaciones persistentes de los derechos fundamentales en el trabajo. La Organización Internacional de Empleadores inició las discusiones relativas a la adopción de la Declaración, y se ha comprometido sin reservas a asegurar el éxito de la misma. Dado el papel que asumieron los empleadores en la elaboración de la Declaración relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo, resulta indispensable que la OIE mantenga de manera visible y coherente su compromiso para el éxito de la misma. La fuerza de la Declaración procede de que, a diferencia de los mecanismos de control de la OIT, que representan la vía jurídica, la Declaración es una vía política. Las obligaciones políticas exigidas para llevar a la práctica los principios en virtud de la Declaración son distintas de las obligaciones jurídicas específicas que se contraen al ratificar cualquier convenio. La OIE participa activamente y de distintas maneras para asegurarse de que este impulso fundamental se mantenga intacto. Como en cualquier proceso, el examen es un elemento esencial a la hora de mantener la pertinencia del mismo, y la OIE está emprendiendo, junto a la OIT y a los demás interlocutores sociales, el examen de la eficacia de los mecanismos de seguimiento, incluida la cooperación técnica. El Grupo de los Empleadores considera que la asistencia técnica debería centrarse y dirigirse a la obtención de resultados concretos, sustanciales y medibles. La OIE está aprovechando esta oportunidad para lanzar una reflexión más amplia acerca del futuro de la Declaración y de la contribución que los empleadores pueden hacer para la realización de sus principios. Lo que resulta evidente es que la Declaración es hoy más pertinente que nunca. Los principios laborales del Pacto Mundial están basados en los principios fundamentales de la Declaración. La OIE seguirá asegurándose de que este importante instrumento conserve su naturaleza y objetivo. |
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